Lo mejor que puedes hacer es afrontar la situación, hablar serenamente con tu familia y planear el futuro. Tienes un hijo dentro de ti, y lo mejor es que pienses qué es lo que vas a hacer para criarlo y educarlo. Necesitarás ayuda, sin duda, pero seguro podrás hacerlo bien. Ni se te ocurra abortar. No lograrías jamás superar el cargo de conciencia de haber eliminado a tu hijo, de haberle matado. Si necesitas ayuda para salir adelante, hay muchos sitios donde acudir: lo primero es decírselo a tu familia, y con ellos tratar de afrontar el tema como personas adultas y racionales. Tus amigos, tu entorno también puede y debe ayudarte. Y si tienes problemas económicos para hacer frente a los gastos que originará tu hijo, acude a los centros especializados en atención a este tipo de situaciones: Asuntos Sociales, Bienestar Social, Iglesia Católica, Organismos públicos de diferente índole...
Ánimo para todo ello y adelante.